Cambiar de correo

No es recomendable cambiar de correo, pues una vez utilizamos muy frecuentemente el mismo, la gente está acostumbrada a guardar los datos de nuestro único correo. Un cambio repentino supondría perder a todos los contactos en un momento, pero lo que si que se puede hacer es un cambio gradual de un servicio a otro.

Por ejemplo, para cambiarse de Gmail a Hotmail se puede intentar crear la nueva cuenta ya en Hotmail mientras se mantiene activa la anterior y se informa a los contactos más relevantes del cambio.

Mantener un nombre fácil de recordar (preferiblemente exactamente el ID anterior) para el resto de los usuarios debería ser una opción acertada.

Finalmente, se debería incluir en la firma la notificación del cambio de correo electrónico. Nadie debería cambiar de correo electrónico más de una vez, ya que están pensados para ser únicos y vitalicios.

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